Donald Trump y su nueva política de Inteligencia Artificial: ¿Un giro hacia la innovación o un salto al vacío?

El panorama de la inteligencia artificial (IA) en Estados Unidos ha cambiado radicalmente en 2025. El presidente Donald Trump ha adoptado una postura disruptiva al derogar la orden ejecutiva sobre IA firmada por Joe Biden en 2023, marcando un antes y un después en la estrategia tecnológica del país. ¿Qué implica este cambio? Aquí te lo explico en detalle.

¿Qué medidas eliminó Trump?

La orden ejecutiva de Joe Biden, implementada en 2023, tenía como objetivo abordar los riesgos asociados con la IA a través de una regulación más estricta. Sin embargo, Trump derogó estas medidas bajo el argumento de que “actuaban como barreras para la innovación estadounidense”. Entre las principales políticas eliminadas destacan:

  • Transparencia en sistemas de IA: Ya no será obligatorio para las empresas tecnológicas compartir detalles sobre cómo funcionan sus sistemas de IA más avanzados antes de lanzarlos al mercado.
  • Protecciones para consumidores y trabajadores: Se eliminaron regulaciones diseñadas para reducir riesgos como el uso indebido de la IA, afectando a consumidores, empleados y la seguridad nacional.

Este cambio elimina restricciones previas y abre las puertas a un desarrollo más acelerado, pero también plantea interrogantes sobre las posibles implicaciones éticas y sociales.


Nueva orden ejecutiva sobre IA: Los pilares del enfoque de Trump

El 23 de enero de 2025, Trump firmó una nueva orden ejecutiva que redefine las prioridades del gobierno en materia de inteligencia artificial. Los puntos clave incluyen:

  1. Desarrollo de IA sin sesgos: Se busca promover sistemas que estén libres de “agendas sociales manipuladas”.
  2. Competitividad y seguridad: El enfoque está en garantizar la supremacía tecnológica de Estados Unidos frente a competidores como China, priorizando la seguridad nacional y el desarrollo económico.
  3. Plan de Acción en 180 días: Esta orden establece un plazo para diseñar una estrategia detallada que guíe el desarrollo de la IA en el país.

Proyecto Stargate: Una apuesta sin precedentes

En paralelo, Trump anunció el ambicioso “Proyecto Stargate”, una iniciativa que promete revolucionar la infraestructura tecnológica de Estados Unidos con una inversión masiva de 500.000 millones de dólares en los próximos cuatro años.

Este proyecto incluye:

Colaboraciones estratégicas con gigantes tecnológicos como OpenAI, Oracle, SoftBank y MGX.

Inversión inicial de 100.000 millones de dólares.

Creación de 100.000 empleos mediante la construcción de centros de datos, comenzando en Texas.

El enfoque de desregulación: ¿Innovación o riesgo?

La administración Trump ha adoptado una política basada en el desarrollo acelerado y menos regulado de la IA. Los objetivos principales son:

  • Impulsar la inversión privada en tecnología e infraestructura.
  • Facilitar el acceso a energía para respaldar los centros de datos necesarios para el funcionamiento de sistemas de IA.
  • Reducir regulaciones que, según Trump, limitan la innovación y el liderazgo tecnológico de Estados Unidos.

Aunque estas acciones podrían convertir a EE.UU. en el líder mundial en IA, también generan preocupaciones sobre el impacto que podría tener esta desregulación en aspectos como la privacidad, la seguridad y los derechos laborales.


Designaciones clave y visión de futuro

Trump ha reforzado su estrategia con figuras clave como David Sacks, nombrado asesor especial en inteligencia artificial y criptomonedas. Además, ha formado un pequeño grupo de funcionarios tecnológicos que liderarán el trabajo desde la Casa Blanca.

Esta nueva política no solo se enfoca en la IA, sino también en áreas complementarias como las criptomonedas, con el objetivo de posicionar a Estados Unidos como la capital mundial de la tecnología.


Reflexión final: ¿Un salto hacia adelante o un desafío ético?

La administración Trump ha dejado claro su enfoque: acelerar el desarrollo de la inteligencia artificial y priorizar la competitividad frente a China. Sin embargo, este cambio de paradigma también plantea preguntas fundamentales:

  • ¿Qué riesgos enfrentarán los consumidores y trabajadores ante una IA menos regulada?
  • ¿Cómo se garantizará la ética y la transparencia en el desarrollo de tecnologías tan poderosas?

Estados Unidos ha optado por un enfoque pragmático y orientado al mercado, dejando atrás las protecciones establecidas por la administración anterior. Solo el tiempo dirá si esta estrategia llevará al país a consolidarse como líder en IA o si, por el contrario, abrirá la puerta a nuevos desafíos.